
El universo Marie Solange
El universo Marie Solange
Hay cosas que solo entiendes cuando ya pasaron.
La flor sobre la i
De niña tenía una manía. Al final de cualquier cosa que escribía — una carta, una nota, una hoja del colegio — siempre aparecía lo mismo. Mi nombre. Marie. Con una raya debajo, fina y decidida, y al final de esa raya, una pequeña flor.
No lo pensaba. Simplemente salía. Como si esa firma fuera la única forma honesta de decir aquí estuve yo.
Mi nombre completo es Mariela Solange. Pero siempre quise que me llamaran Marie. Y mi madre, cada vez que lo decía, añadía algo que me hacía sentir diferente al resto: ¿Sabías que Solange es francés?. No sé si ella entendía lo que eso significaba para mí. Pero yo lo guardaba como un secreto pequeño y luminoso. Como si llevar ese nombre me conectara con algo más grande, más elegante, más lejano — un lugar que todavía no conocía pero que ya sentía mío.
24 horas en París
Cuando finalmente llegué a París, tuve un solo día.
No me importó. Caminé sin parar, con los pies que ya dolían y los ojos que no querían perderse nada. Comí un bocadillo en la calle porque sentarse hubiera sido desperdiciar minutos que no tenía. Quería verlo todo — y casi lo logré.
Las calles adoquinadas que había imaginado tantas veces. El Sena. Los bulevares anchos y serenos. Y los puestos de artistas vendiendo pinturas sobre cartulina — pequeñas obras sin marco, apiladas contra la pared, esperando a alguien que las reconociera. Compré varias. Acabaron enmarcadas en mi casa de Buenos Aires, y cada vez que las miraba sentía lo mismo que sentí ese día: que Francia no era un destino. Era un reencuentro.
El Moulin Rouge me quedó pendiente. Pero París, no.
La señora que abrió la puerta
Años después, ya en España, conocí a una señora mayor de Córdoba. Una de esas personas que aparecen en el momento exacto sin que nadie lo haya planeado.
Charlando, nos contó que ella y su marido habían dedicado su vida a un negocio propio — fabricaban piezas de oro y proveían de género a joyeros orfebres de toda España y de otras partes del mundo. Décadas de trabajo silencioso, de conocimiento acumulado, de contactos construidos uno a uno.
Algo en esa historia nos golpeó por dentro — a mi marido y a mí. Le dijimos que nosotros también soñábamos con tener algo propio. Y ella, sin dudar un segundo, se ofreció a ayudarnos.
Así comenzamos. Con ahorros, con ilusión y con esa puerta que alguien tuvo la bondad de abrirnos.
Lo que Dios estaba construyendo
Al principio vendíamos a conocidos, a amigos, a familia. El teléfono sonaba, la gente repetía, el boca a boca hacía su trabajo. Pero llegó un momento en que todo eso se quedó pequeño. Queríamos llegar más lejos — y sin local físico, la única dirección posible era hacia adelante.
Fue entonces cuando miré hacia atrás y entendí todo.
Durante años había estudiado sin descanso. Diseño, Publicidad, Web, Ecommerce, Community Manager y mucho más. Enviaba currículums que no respondían. Le pedía a Dios una sola cosa: que me diera la sabiduría y la creatividad para ser una gran diseñadora, para conseguir el trabajo que quería.
La respuesta no llegaba. O eso creía.
Dios no me estaba ignorando — me estaba formando. Para esto. Para Marie Solange.
Diseñé — con la flor sobre la i de Marie, la misma que dibujaba de niña en los márgenes de mis cuadernos, sin saber que un día se convertiría en una marca. Construimos la web, creamos el packaging, diseñamos las bolsas. Marie Solange no es el trabajo que alguien me dio. Es el trabajo que siempre fui, esperando el momento de aparecer.
Lo que es Marie Solange hoy
Marie Solange es una marca de joyería en plata de ley 925 y Oro 18 K. Sin bisutería, sin piezas de temporada. Cada pieza está pensada para durar, para acompañar, para quedarse.
Las Petites Séries son lotes pequeños, numerados, con nombre propio. Cuando se agotan, no vuelven. Porque lo verdaderamente especial no se fabrica en serie.
Époque es nuestra línea permanente — piezas de inspiración Art Déco que podrían haber vivido en el tocador de una parisina de los años 20 y que hoy siguen siendo igual de relevantes.
Marie Solange comenzó en España. Con nombre francés, alma porteña y vocación universal.










